Educación musical para los más peques con mucha creatividad.

La música es el lenguaje universal. Es la conexión entre presente
y pasado, la expresión de aquello que no se puede expresar.
Es alegre, triste, melancólica, irónica, absurda, poética,
maravillosa, tierna…¡La música es arte! El único arte que nos llega y apreciamos incluso antes de nacer. 

Estudios psicotécnicos demuestran que el lenguaje humano es entonado y articulado, lo que lo relaciona íntimamente con la música desde sus comienzos. Si a esto le añadimos su carácter asemántico tendremos un vehículo privilegiado para la expresión de sentimientos.

Ésta expresión de sentimientos sin palabras y a través de la música se realiza por medio de la interpretación, creación/composición e improvisación. 
L. Bernstein definía la música por: “Es lo que te hace sentir cuando la escuchas.”
Para  lograr que los peques consigan expresarse, debemos seguir un proceso que se preocupe de la absorción de nuevas herramientas y materiales mediante experiencias motivadoras no autoritarias, respetando y valorando sus ideas y creaciones.
Cuando hablamos de la formación integral del individuo hacemos referencia a tres grandes ámbitos: mental o intelectual, psicomotor y afectivo-social.

Por medio de la educación musical se pueden formar  y desarrollar estos tres ámbitos, es decir, se pueden conseguir objetivos no musicales mediante el hecho musical.
La música contribuye directamente al desarrollo cognitivo del ser humano fomentando la memoria, la atención, el análisis, la discriminación auditiva, la lógica, el razonamiento, la creatividad…

En el ámbito psicomotor, mediante un trabajo musical  mejoramos la orientación espacio-temporal, coordinación oculo-manual, imagen corporal, lateralidad, psicomotricidad gruesa y fina…
En el ámbito afectivo-social, la música ayuda a desarrollar la sensibilidad, el sentido crítico, la expresividad, el trabajo en grupo, el disfrute, emociones…
Al trabajar la música como el lenguaje de las emociones podemos fomentar en los niños su inteligencia emocional (Goleman 1996) potenciando habilidades emocionales como: identificar, expresar, evaluar la intensidad de los sentimientos… así como comprender el punto de vista de los demás.
Una de las partes más importantes donde la música tiene un gran poder, es en el desarrollo de la capacidad de juicio autónomo y crítico, a fin de que cada individuo decida por sí mismo.

En definitiva, una educación música en la edad infantil ayuda enormemente al desarrollo integral del individuo. 

Con la música contribuimos a:

-Mejorar el sistema auditivo.

-Facilitar la expresión de sentimientos e ideas.

-Desarrollar la memoria, la atención y el análisis.

-Fomentar la capacidad de enjuiciar críticamente y de manera autónoma.

-Mejorar las capacidades motrices.

-Potenciar las capacidades artístico-creativas.

-Favorecer la integración sociocultural.

-Ampliar y mejorar las capacidades lingüísticas

-Estimula la inteligencia.

Elena Molina con su niño
Elena Molina

Un poco sobre mí

Elena Molina Rubio, licenciatura y máster en la especialidad de violín en el conservatorio superior de Rotterdam y Tilburg. 

Soy Guía Montessori IMI 3-6 y estoy certificada en disciplina positiva en primera infancia y familias.

Aprendiz de mamá respetuosa desde 2012 con tres criaturitas que me enseñan cada día a ver el mundo de mil colores diferentes.

Niños reunidos en clase de música con Elena Molina
Un momento divertido dentro de clase.

elenamolinarubio@gmail.com

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